Mejores cámaras de videovigilancia: cuál elegir

En los últimos años, la creciente necesidad de sentirse seguro en el propio hogar o negocio ha hecho que cada vez más personas adquieran cámaras de videovigilancia.

Sin embargo, cuando se trata de cámaras de videovigilancia, es importante tener en cuenta que el mercado es muy amplio y rico. Elegir el mejor modelo no siempre es fácil porque, además de las características técnicas específicas de la cámara, es fundamental tener en cuenta las necesidades personales.

 

 

Así pues, al mismo nivel técnico, se puede optar por una cámara en lugar de otra por una serie de razones subjetivas.

Si es nuevo en el mundo de las cámaras de videovigilancia, esta guía puede ser una buena manera de empezar a aprender cómo elegir una cámara.

No olvide nunca que, a la hora de valorar qué modelo comprar, hay que tener en cuenta muchas cosas, como el lugar en el que se colocará la cámara, su versatilidad, la forma en que grabará y guardará los datos, su alimentación y, por supuesto, su precio.

Como verás más adelante, también es importante optar por modelos de marcas conocidas: intentar ahorrar dinero comprando una cámara de una marca desconocida nunca es la mejor opción.

La seguridad de su apartamento, oficina o tienda es primordial y no puede verse comprometida por una compra equivocada.

 

Cómo elegir una cámara de videovigilancia

Estos son los diferentes parámetros que debe tener en cuenta antes de comprar una cámara de videovigilancia.

Esto le dará una idea clara de qué modelo elegir según sus necesidades. En particular, se describirán los siguientes elementos:

Tipo de cámara;
Método de instalación;
Alimentación;
Conexiones;
Aplicaciones móviles y web;
Modos de almacenamiento de datos.
También se considerarán algunos aspectos relacionados específicamente con la imagen y el sonido, es decir, todos los parámetros que definen los siguientes elementos:

Calidad de imagen;
Encuadre y alcance;
El audio;
Tipo de alarmas.
Por último, en cuanto a la parte estética y económica, se hará hincapié en estos aspectos:

Diseño;
Marca;
Precio;
Funciones avanzadas.

Tipo de cámara

El tipo de cámara a elegir es probablemente uno de los principales factores a evaluar y debe definirse en función del lugar en el que se vaya a instalar la propia cámara, ya sea en una zona interior o exterior.

Si su cámara se va a colocar en el jardín, o en cualquier caso en el exterior, tendrá que ser un modelo que soporte los cambios de temperatura entre el día y la noche, así como la lluvia o incluso la nieve.

Por lo tanto, tendrá que ser de materiales especiales, impermeables y más resistentes que un modelo de interior.

Otra diferencia importante es la tecnología. Por lo tanto, puede elegir entre cámaras analógicas y modelos IP.

Estas últimas tienen una diferencia fundamental con las clásicas: en los modelos analógicos, la grabación sólo puede verse desde la unidad central de grabación, mientras que las cámaras IP pueden enviar las grabaciones -a través de WiFi o cable Ethernet- a cualquier dispositivo que esté conectado a la red.

La posibilidad de ver las imágenes a distancia no es la única diferencia entre los modelos analógicos e IP. Otro elemento importante es el número de cámaras que puede gestionar la unidad de control.

De hecho, para la grabación analógica, el centro de grabación debe estar equipado con tantos puertos de conexión como cámaras haya instaladas.

Por lo tanto, es fácil entender que, en el caso de un entorno muy grande que requiera un gran número de dispositivos de control, será necesario disponer de una unidad de control con muchos puertos.

En el caso de las cámaras IP, este problema no existe, ya que se puede conectar un gran número de cámaras a la misma red.

 

Modos de instalación

La forma de instalar una cámara está estrechamente relacionada con su tipo. Los modelos de exterior, por ejemplo, deben fijarse a la pared.

Independientemente de la marca, es necesario colocarlos en un lugar estratégico utilizando las varillas de fijación que se suelen suministrar.

Los modelos de interior, en cambio, tienen diferentes métodos de instalación. De hecho, pueden fijarse a la pared o al techo, pero también pueden colocarse sobre una superficie fija y estable, preferiblemente a cierta altura del suelo.

Según los modelos, pueden tener o no los soportes necesarios para su fijación.

Aunque los procedimientos de instalación no son complejos, es necesario proceder de forma muy precisa y cuidadosa. Hay que destacar que una instalación incorrecta no permitirá que la cámara filme con precisión los puntos clave, es decir, las zonas de mayor necesidad de control.

Por este motivo, siempre es necesario realizar controles continuos del posicionamiento de la cámara, para no comprometer su ángulo de visión, es decir, el campo de cobertura de la propia cámara.

 

Fuente de alimentación de la cámara

Hay dos tipos diferentes de cables en una cámara: los de alimentación y los de datos.

Aunque la mayoría de las cámaras modernas de hoy en día transmiten las imágenes y el vídeo grabado a través de WiFi, muchos modelos siguen utilizando un cable de transmisión.

Los cables de alimentación están presentes en todos los modelos, excepto en los que funcionan con pilas (de hecho, hay modelos de cámaras que tienen doble alimentación).

Aunque la alimentación por batería es mucho más práctica, precisamente porque elimina el cableado que suele ser antiestético e incómodo, hay que tener en cuenta que el miedo a que la batería se quede sin energía en los momentos más importantes hace que los modelos con cable sigan siendo muy populares.

No obstante, hay que tener en cuenta que los modelos alimentados por baterías son mucho más prácticos de instalar precisamente porque no requieren una conexión por cable y, por tanto, permiten una instalación más inmediata.

Considerando más específicamente las modalidades de alimentación, es necesario subrayar que en primer lugar la mayoría de las cámaras presentan una tensión muy precisa, igual a 12 o 24 voltios.

Algunas cámaras presentan, en cambio, una fuente de alimentación de 220 voltios, que se puede conectar directamente a la red doméstica sin necesidad de utilizar transformadores.

Otros modelos particulares son, en cambio, los que cuentan con un cable de alimentación a través de Ethernet, normalmente indicado como fuente de alimentación PoE.

Se trata de un tipo particular de alimentación a través del cable de datos RJ45 que también permite el transporte de electricidad a la cámara: para utilizar esta solución se necesita un router específico, compatible con la alimentación PoE.

 

Conexiones

Ya se ha señalado que hay dos formas principales de conectar las cámaras de videovigilancia al centro de grabación: por cable o por WiFi. La elección entre un tipo de conexión y otro puede depender de varios factores.

Las cámaras WiFi modernas son ciertamente muy prácticas: al no tener cables, su instalación es mucho más fácil.

La principal limitación de las cámaras inalámbricas es que deben colocarse de forma que la cobertura de la red esté siempre garantizada.

Las conexiones por cable son más fiables en zonas donde el WiFi tiene problemas de estabilidad de la señal.

Sin embargo, muchos de los últimos modelos se construyen con un cable de transmisión para aquellas situaciones en las que el WiFi no garantiza una cobertura perfecta.

Incluso en el caso de una zona muy amplia a vigilar, es preferible optar por modelos con cable para estar seguros de no salir del alcance del WiFi por una distancia excesiva del router.

Al hablar de las conexiones de las cámaras, no hay que confundir los cables de alimentación con los de transferencia de datos.

De hecho, una cámara de videovigilancia puede tener cables de alimentación pero proporcionar una conexión WiFi o, a la inversa, puede estar alimentada por baterías pero proporcionar un cable para la transferencia de datos.

 

Aplicaciones móviles y web

Los aspectos destacados hasta ahora son parámetros bastante sencillos de reconocer, evaluar y elegir. Un poco más complejo, sin embargo, es todo el aspecto que tiene que ver con las funciones de una cámara, especialmente si se trata de un modelo IP.

Estas se conectan a Internet permitiendo una serie de operaciones que deben configurarse previamente y que pueden ser diferentes según la marca y el modelo de la cámara.

Las funciones más comunes que se encuentran en las cámaras modernas están relacionadas con el guardado de fotos y vídeos: pueden realizarse en el ordenador conectado al centro de grabación, en una tarjeta o en la nube.

Con el desarrollo de la red y la aparición de las cámaras gestionables a distancia, una de las funciones más populares en estos dispositivos de videovigilancia es, sin duda, poder acceder a sus grabaciones desde cualquier lugar.

La accesibilidad es, por tanto, un parámetro muy importante para quienes adquieren una cámara de videovigilancia para vigilar un apartamento, una tienda o una oficina cuando están fuera.

Por ejemplo, si se va de vacaciones, siempre podrá estar seguro de la situación concreta del lugar vigilado con una cámara que permita el control remoto.

El control remoto puede hacerse desde la web o desde el dispositivo móvil. En el primer caso, las marcas de producción permiten el acceso a sus cámaras a través de un portal específico al que te puedes conectar por ordenador.

En el segundo caso, sin embargo, puedes acceder a tu cámara a través de aplicaciones inteligentes específicas. Suelen ser compatibles con los sistemas operativos más comunes del mercado actual y pueden descargarse fácilmente de tiendas específicas.

Dependiendo del modelo de cámara, el control remoto permite no sólo ver los vídeos, sino también realizar cambios en los ajustes.

 

Modos de almacenamiento de datos

Todas las cámaras, ya sean antiguas o nuevas, pueden guardar los datos grabados.

En el pasado, los datos se almacenaban en cintas de vídeo y luego en CD, pero hoy en día las cámaras de videovigilancia son mucho más avanzadas y, sobre todo, pueden almacenar un gran número de vídeos de gran tamaño.

A la hora de elegir el tipo de cámara, también hay que tener en cuenta cómo va a almacenar los datos, ya que esto puede ser diferente no sólo en función de la marca, sino también del modelo.

La elección puede ser subjetiva: puedes preferir el almacenamiento en una tarjeta SD, en una memoria externa o en la nube, u otro tipo de almacenamiento en función de tus necesidades personales y específicas.

No todos los métodos de almacenamiento son iguales, sobre todo cuando se trata de la posibilidad de conservar los vídeos en el tiempo. Los soportes físicos, como las tarjetas SD o los discos duros externos, te permiten almacenar tus películas durante mucho tiempo, de forma gratuita. Sin embargo, tienen una limitación en cuanto al espacio de almacenamiento de los propios dispositivos.

Almacenar los datos en la nube puede ser una solución mucho más cómoda. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los fabricantes de cámaras ofrecen un servicio gratuito en la nube, pero de forma limitada.

Cuando no se trata de una sola cámara, sino que se tiene que gestionar una red de cámaras de tipo IP, si no se quiere optar por el almacenamiento en la nube, se puede elegir el sistema de grabación de vídeo en red (NVR).

 

Calidad de la imagen

Los aspectos técnicos y la posibilidad de almacenar imágenes son elementos fundamentales en la elección de una cámara, pero ante todo debe ser capaz de garantizar una buena calidad de imagen.

Aunque a menudo se piensa que la mera presencia de una cámara disuade a los ladrones de intentar entrar en su casa, siempre debe poder contar con una buena calidad de imagen en caso de que la función disuasoria no sea suficiente.

Tener una cámara y no poder distinguir los detalles de la imagen no es una solución muy útil.

La calidad de la imagen depende de varios factores, entre los que destacan la resolución con la que se filma, la posibilidad de filmar en color o no y la luminosidad.

En cuanto a la resolución, cabe decir que todos los modelos de buena calidad ofrecen hoy en día una resolución estándar de 1280×720 píxeles.

Es un valor que permite obtener una buena calidad de imagen, a diferencia de las cámaras más baratas que tienen resoluciones de 640×480 píxeles, no siempre suficientes para garantizar el reconocimiento de la imagen.

Los mejores modelos también están equipados con resoluciones más altas de 1920×1080, o Full HD. Estos modelos son perfectos para ver los detalles y garantizar una calidad de imagen perfecta.

La luminosidad es otro factor de especial importancia para conseguir una buena calidad de imágenes.

En concreto, cuando hablamos de luminosidad en una cámara de videovigilancia nos referimos sobre todo al autoequilibrio de la exposición en función del cambio de luminosidad del entorno en el que se encuentra. Este parámetro es especialmente importante cuando se compran cámaras para exteriores.

La calidad de la imagen durante la noche depende, en cambio, de la presencia de LEDs infrarrojos.

Permiten realizar grabaciones más o menos nítidas en función de la calidad de la tecnología IR y de la cámara.

Hay que destacar que cuando se trata de filmaciones nocturnas además de la evaluación de la calidad de la recuperación también hay que tener en cuenta la distancia: los mejores modelos de cámaras de videovigilancia del mercado actual proporcionan una buena calidad de imágenes nocturnas hasta una distancia de cuarenta metros.

 

Encuadramiento y gama

Otro factor que influye en la calidad de las imágenes es el ángulo de visión, es decir, el campo de visión de la cámara.

Cada cámara puede tener un ángulo diferente: los modelos más baratos suelen tener ángulos de 45° o ligeramente superiores.

Los modelos más sofisticados, en cambio, son capaces de alcanzar los 75° o más. Sin embargo, se trata de medidas especiales, que caracterizan a las denominadas cámaras gran angular, o de gran ángulo.

El ángulo visual es la parte del campo que la cámara es capaz de tomar cuando se hacen vídeos en parado.

Evidentemente, las cámaras que disponen de un soporte móvil, que por lo tanto puede girar de derecha a izquierda durante la filmación, presentando el mismo campo de visión, pueden tener una visión mucho más amplia, es decir, un mejor alcance.

Además del ángulo, también es importante valorar cuál es la profundidad de la toma que permite la cámara, es decir, la distancia máxima.

Además de la distancia máxima a la que se pueden realizar las tomas, es bueno tener en cuenta la calidad de las mismas: por ejemplo, puede haber cámaras que disparen hasta setenta metros pero que no permitan, para esas distancias, tener una buena definición de las imágenes.

Por este motivo, más que evaluar la distancia máxima a la que un modelo puede capturar imágenes, puede ser útil comprobar cómo varían la resolución y la calidad a medida que te alejas de la cámara.

 

Audio

Elegir una cámara de vigilancia con audio es ciertamente conveniente cuando se trata de instalaciones interiores, en apartamentos, oficinas u otros espacios cerrados.

De este modo, además de la grabación de imágenes se puede obtener el audio: en caso de infracción la posibilidad de escuchar y el reconocimiento de la voz pueden ser ciertamente útiles, sobre todo cuando los intrusos no van a cara descubierta.

En el caso de las cámaras externas puede ser útil optar por modelos con micrófono y altavoz bidireccionales: este tipo de cámara permite comunicarse con el mundo exterior, con los que están cerca de la propia cámara.

En los modelos IP, que proporcionan control remoto a través de dispositivos móviles, puede enviar el mensaje grabado a través de su smartphone o tableta directamente a la cámara que puede reproducirlo.

 

Tipos de alarmas

A la hora de evaluar las alarmas, hay que distinguir primero entre las alarmas in situ, es decir, las que están conectadas directamente a la cámara, y las que se envían -por correo electrónico o por teléfono- en caso de peligro.

La característica común de todas estas alarmas es que se envían siempre en tiempo real.

Pero, ¿cuándo suena la alarma? Los ajustes que permiten a la cámara detectar la señal de peligro deben seleccionarse en cada caso.

En particular, hay que tener en cuenta dónde se encuentra la cámara, si está en el interior o en el exterior y, en este último caso, si está en una zona muy transitada o aislada.

De hecho, la comunicación de alarma se envía cuando se detectan movimientos sospechosos.

Cuando la cámara está instalada en casa, a menos que haya animales domésticos, la alarma puede configurarse para enviar la señal al menor movimiento.

A la inversa, en el caso de una cámara de exterior -sobre todo si está colocada para controlar una zona de mucho tráfico-, las alarmas deben estar configuradas y moduladas para que las señales se envíen sólo en caso de movimiento en una proximidad excesiva, cuando se esté dentro de un determinado rango.

Esto evitará las numerosas falsas alarmas provocadas por el simple paso de coches o personas en las proximidades de la zona de videovigilancia.

Independientemente de cómo se definan las distancias, es esencial que las señales de alarma se comuniquen inmediatamente y que muestren claramente una serie de indicaciones, en particular, el día y la hora en que se registró el movimiento sospechoso.

 

El diseño de las cámaras de videovigilancia

Hay dos tipos principales de cámaras de vigilancia: las que están diseñadas para que los intrusos malintencionados puedan verlas y desistir de sus malas intenciones, y las que están diseñadas para estar completamente camufladas con el fin de ocultar su presencia.

En el primer caso, se trata normalmente de cámaras con líneas esenciales, formas más o menos cuadradas y colores generalmente blancos, negros o metálicos.

En la mayoría de los casos, una cámara se elige principalmente por sus funciones.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que estos aparatos electrónicos, sobre todo si se instalan en el hogar, pasan a formar parte del mobiliario y, por tanto, deben integrarse lo mejor posible en la estancia en la que se insertan para garantizar una mayor armonía estética.

Incluso en el caso de los modelos de exterior, sin duda el diseño es un elemento que no debe subestimarse: optar por soluciones con un diseño bien definido permite integrar mejor la cámara con la fachada del edificio donde se instala.

Por lo tanto, puede optar por modelos de líneas minimalistas y colores llamativos en el caso de una tienda o un edificio moderno o elegir modelos con un diseño menos llamativo y colores que puedan camuflarse mejor cuando la cámara se vaya a instalar en la fachada de un edificio antiguo.

Entre los modelos más populares adquiridos en los últimos años se encuentran las cámaras domo. Se trata de soluciones pequeñas, que suelen caracterizarse por una excelente relación calidad/precio y que son especialmente capaces de integrarse muy bien en el entorno exterior.

 

La marca

En la elección de las cámaras de videovigilancia un factor clave es sin duda la marca.

En el mercado hay un gran número de marcas que diseñan y fabrican cámaras de videovigilancia, pero sólo unas pocas garantizan realmente una alta calidad de los productos, tanto en lo que respecta a la elección de los materiales de construcción como a la tecnología utilizada para la filmación y la transmisión de datos.

Optar por marcas no especializadas para ahorrar dinero no es nunca una opción adecuada: la cámara de vigilancia le permite garantizar la máxima seguridad a sus propiedades, ya sea un apartamento, una oficina, una tienda, un almacén u otro.

Por eso es tan importante utilizar sólo marcas especializadas que puedan garantizar la calidad y la asistencia de alto nivel.

Además, las mejores marcas también garantizan la máxima seguridad en la encriptación de datos, para que puedas controlar a distancia los vídeos de tu cámara sin miedo a que los vean terceros no autorizados.

 

El precio

En cuanto al precio, es fácil comprender que los modelos más avanzados de cámaras tienen un coste medio más elevado que los de gama media.

Sin embargo, no hay que pensar que las cámaras de menor precio son necesariamente de baja calidad.

Este parámetro no sólo está relacionado con los materiales utilizados, sino también con las diferentes funciones.

Por lo tanto, en función de sus necesidades, puede optar por una cámara con menos prestaciones pero que le garantice una gran precisión en la realización de vídeos, en lugar de una solución de última generación caracterizada por prestaciones avanzadas que, en ciertos casos, seguirán siendo superfluas.

Otra valoración importante a la hora de comparar precios es si la cámara que quieres comprar es de interior o de exterior.

Las cámaras de interior tienen rangos de precios medios más bajos que las de exterior.

Además, la diferencia de precio puede venir dada por la tecnología de transmisión de datos, vía cable o WiFi, así como por el modo de alimentación, ya sea por cable o por batería.

Por lo tanto, antes de comprar, debe considerar cuidadosamente qué parámetros son los más necesarios para garantizar una videovigilancia precisa de la zona de interés, sin pensar demasiado en el ahorro, ya que, como ya se ha mencionado, ahorrar en la compra podría significar acabar con una cámara que no es capaz de cumplir su función.

 

Características avanzadas

Las características avanzadas son funciones específicas presentes sobre todo en los modelos más recientes y de gama media-alta.

A diferencia de la visión nocturna por infrarrojos y el control remoto, que son características cada vez más comunes en las cámaras, incluso en los modelos de gama media, las funciones avanzadas sólo están disponibles actualmente en algunos modelos de gama alta.

Las funciones avanzadas incluyen tecnologías como el reconocimiento facial, la detección continua de objetos o personas sospechosas en movimiento, la activación de la cámara sólo cuando los sensores detectan movimiento y la selección de zonas en las que la cámara debe centrar más su atención, como pasillos, puertas, ventanas o verjas.

Otras tecnologías avanzadas son las que permiten interactuar con otros sistemas de control, como el sistema de alarma del hogar: estas cámaras pueden entonces integrarse con cualquier alarma preexistente, creando una red de seguridad avanzada.

 

 

 

Conclusiones
La elección de la cámara de vigilancia que mejor se adapte a sus necesidades debe hacerse teniendo en cuenta un gran número de parámetros técnicos.

Las cámaras están en constante evolución y las tecnologías asociadas a ellas se actualizan y mejoran constantemente, por lo que puede estar seguro de que confía la seguridad de su hogar a soluciones tecnológicas avanzadas.

Sin embargo, antes de adquirir una cámara de videovigilancia, es esencial que evalúe cuidadosamente sus necesidades: sólo así podrá tener la máxima garantía sobre el modelo que mejor se adapte a sus necesidades y podrá estar seguro de recurrir a una compra que pueda proporcionarle la máxima seguridad.

Última actualización el 2021-05-06 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados